Hacia una comunidad de productores y consumidores

Publicado el 14 - 07 - 2017

Experiencia de organización y lucha contra la explotación en el Panel de Gestión de Santiago del Estero

Paola Rosina Escobar, Técnica en información económica y social, graduada en la UNSE, – integrante de la Cooperativa de producción Simbolar, Unión de Trabajadores de la Tierra (UST). En primer lugar anunció que contaría su experiencia de militancia, más allá de su formación en la universidad pública, tiene un “currículum de militancia en las zonas rurales, especialmente en la zona de riego.. como mujer, como feminista, como trabajadora de la economía popular autogestionada”.

La Cooperativa, resumiendo la importancia de la tarea que realizan, afirmó que “ha metido el dedo en la llaga en las relaciones de explotación que aún existen entre quienes producimos la comida y quienes tienen el poder de comprarlas”.  Y están dando una dura batalla para evitar la pérdida en toda la cadena de producción, especialmente para quienes hacen el mayor esfuerzo en el proceso productivo.

A modo de diagnóstico afirmó que  “evidentemente algo está muy mal, si compañeros que producen la comida no pueden subsistir de su único trabajo y, al mismo tiempo, grandes terratenientes que especulan con la tierra, que no producen, que se dedican a desmontar la flora, a desalojar a campesinos, que se dedican a producir para el mercado exterior, llenándose de dólares, ajustando a algunos gobiernos ha sido en el caso de la resolución 125 y nosotros que producimos la comida a veces ni siquiera tenemos para subsistir en la mitad del año, entonces el sistema está ‘patas para arriba’ como decía Galeano” . Existe en consecuencia una enorme asimetría frente a “la amenaza constante del sistema que impone cuánto va a valer el trabajo... cuánto va a valer la comida”.

La Cooperativa, en este contexto organiza a los productores para promover la diversificación de sus cultivos y evitar la especialización que los expone a las cadenas de acopio. Al mismo tiempo organizan redes de consumidores para hacer llegar la producción en forma directa, sin intermediarios.

Estas actividades que involucran el sustento de las familias tienen un objetivo mayor que es recomponer el tejido social porque “el poder hegemónico, de cualquier actor, medios de comunicación, el propio Estado con políticas públicas, a veces alguna otra organización, nos confunden y nos dicen ‘che el problema en realidad no es el sistema, son los vagos que no quieren laburar la tierra son los que van a mendigar un plan social’.

Recordó que El Simbolar surge históricamente de una colonia agrícola impulsada por la Corporación del Río Dulce. Hoy son sus nietos y bisnietos de los agricultores relocalizados son una organización que lucha contra numerosas dificultades como:  batalla contra el sentido común que deben darla todos los días con los propios compañeros de la organización, la memoria histórica de las comunidades que registran innumerables estafas a los productores y la tendencia a la especialización y la producción masiva de monocultivos. A fines de la década del 80 y mediados del 90 comienza la producción de materias primas como el algodón, pero antes fue un cinturón verde de producción de alimentos.

Actualmente la Cooperativa realiza la organización comunitaria del trabajo y la distribución, para formar redes de consumidores que puedan acercarse más a la tarea del agricultor. Esta organización posee dificultades en la disponibilidad de transporte, a veces pidiendo prestados vehículos como “la chata de Pedro” y los costos de traslado, frente a otros actores que por la escala tienen la capacidad de generar acopio de grandes cantidades.

Sin embargo, la estrategia de distribución que consiste en la preparación de bolsones hechos por el productor y vendidos directamente al consumidor hace que “los productores reciben 5 veces más de lo que pagan los intermediarios y acopiadores y los consumidores paguen 50% menos que en una verdulería”.

Finalmente señaló que están haciendo estudios, estadísticas y proyecciones que demuestran la cantidad de personas que podrían vivir mejor con con este modelo productivo, en el contexto de políticas públicas que promuevan estas formas de organización de la producción y el consumo.

Pero esas políticas públicas “que hoy no están, las estamos inventando”, concluyó.